miércoles, 6 de marzo de 2019

Wanessa y Madrid

Wanessa vio las fotos de Alejandra con la harina, le gustaron mucho, y me contactó para buscar una idea para su book de bailarina. Pensé que una serie bonita y original podía ser fotografiar figuras de ballet enmarcadas en los lugares más típicos de Madrid.

Y allá que fuimos. Me ha encantado esta sesión. A parte de lo maja que es Wanessa, conté nuevamente con la ayuda de mi amiga Rebeca, que siempre está atenta a todos los detalles y se llevó unos cuantos puntos. 

Quiero mostrar de nuevo mi queja por la cantidad de problemas que nos pusieron los guardas en todas partes. Señores y señoras guardas y sus jefes y/o jefas: que no somos delincuentes. Que no llevamos armas. Que no hacemos daño a nadie. Que sólo son fotos. Es frustrante, de verdad. 
- Que aquí no se puede hacer fotos.
- Pero oiga que aquí hace fotos todo el mundo, ¡porqué a mí! 
- Que no puede usar reflector... 
- ¡wtf!
Incluso le dijeron a Wanessa que no podía usar las punteras de bailarina en el Palacio de Cristal... (no vaya a ser que atacara a alguien con ellas). Y encima tienes que ser educado y humilde si no quieres acabar peor. 

Otra dificultad es la cantidad de gente que hay en Madrid, en todas partes. Es exagerado. Una verdadera plaga. Me gusta que aparezcan personas en las fotos, pero lo de Madrid es la Marabunta. Para que en la foto de Atocha o la del Retiro no se vea a nadie, tuve que hacer unos cuantos disparos y en Photoshop fui eligiendo las partes de las imágenes en las que no hubiera nadie. En Atocha hay al fondo un señor leyendo que está en todas las fotos y no pude eliminarlo, pero creo que hasta queda bien.

Y otro gran reto fue la luz. Sí, es marzo, pero el tiempo es casi de verano. Un sol aplastante que producía unas sombras muy duras. Casi todas las fotos son a contraluz y era tanto el contraste que en la mayoría de las fotografías tuve que rellenar con flash, porque el reflector se quedaba siempre corto.

Recorrimos a pie todo Madrid, desde Atocha hasta el Templo de Debod, pasando por el Retiro, la Puerta de Alcalá, Sol, Plaza Mayor, Palacio Real y Campo del Moro. 

Al final ha quedado un trabajo bonito y estamos todos muy contentos.















Alejandra y la harina

Alejandra me propuso esta sesión y ante mis dudas, miedos, advertencias y quejas, ella insistió, insistió, y por supuesto se salió con la suya. Ella quería fotos de bailarina con explosiones de harina. 

Fue todo un reto, aparte de que todo se pone perdido, es un tipo de fotografía muy complicada por varias cosas: la iluminación, lo impredecible de la harina, la sincronización... sobre todo la sincronización.

Las fotos las hicimos en la escuela Deseos Danza, una sala grande, perfecta. Tapamos el suelo con plástico, pusimos el fondo negro, y tres flashes, dos laterales y uno de contra para iluminar la harina. 

Eva se ocupó del maquillaje y peluquería (aunque ya sabíamos que tras el primer disparo era todo inútil...), Daniel Herraez hizo su magia con las luces, ambos y mi hija Elena se ocuparon de lanzar la harina detrás de Alejandra y yo apretaba el disparador.

El mayor problema fue sincronizarnos todos. Daniel lanzaba la harina hacia arriba, debía ser el primero, un segundo más tarde lanzaban Eva y Elena a la espalda de Alejandra, y un segundo más tarde, Alejandra hacía su pose y yo tenía que disparar justo a tiempo, cuando todo coincidía. Un reto complicado, pero con resultados espectaculares.   













A mesa puesta

La compañía LaMesa Teatro, en la que participa Irene Carnero, me encargó fotos de la obra "A mesa puesta" para la promoción. Me gusta mucho hacer fotos de teatro, sobre todo cuando me dan la libertad de moverme por el escenario y hacer lo que me apetezca; es una verdadera gozada. Todas estas fotos están hechas durante un ensayo. La obra está en cartel durante los meses de febrero y marzo de 2019.


















Esther (Embarazo)

Esther es ya una clienta fija :) Hice las fotos de su boda, el embarazo de su primer hijo y vuelve al estudio en su segundo embarazo, algo que me llena de orgullo y satisfacción, por supuesto.

Cuanto más nos conocemos, más confianza tenemos y las cosas salen más naturales y auténticas.

Me sentí muy a gusto es esta sesión.