miércoles, 6 de marzo de 2019

Alejandra y la harina

Alejandra me propuso esta sesión y ante de mis dudas, miedos, advertencias y quejas, ella insistió, insistió, y por supuesto se salió con la suya. Ella quería fotos de bailarina con explosiones de harina. 

Fue todo un reto, aparte de que todo se pone perdido, es un tipo de fotografía muy complicada por varias cosas: la iluminación, lo impredecible de la harina, la sincronización... sobre todo la sincronización.

Las fotos las hicimos en la escuela Deseos Danza, una sala grande, perfecta. Tapamos el suelo con plástico, pusimos el fondo negro, y tres flashes, dos laterales y uno de contra para iluminar la harina. 

Eva se ocupó del maquillaje y peluquería (aunque ya sabíamos que tras el primer disparo era todo inútil...), Daniel Herraez hizo su magia con las luces, ambos y mi hija Elena se ocuparon de lanzar la harina detrás de Alejandra y yo apretaba el disparador.

El mayor problema fue sincronizarnos todos. Daniel lanzaba la harina hacia arriba, debía ser el primero, un segundo más tarde lanzaban Eva y Elena a la espalda de la modelo, y un segundo más tarde, Alejandra hacía su pose y yo tenía que disparar justo a tiempo, cuando todo coincidía. Un reto complicado, pero con resultados espectaculares.   













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